Tú.
Sí, a ti te hablo; a ti, personita triste, a ti gata gris;
tú, que ciegas a la luna con tu belleza; tú, que escondes tus perlas para no hacer sentir inferior a nadie; tú, luz guía de mi alma despistada; tú, mi amor; tú.
Tú, y nadie más que tú. Cógeme de la mano y levanta; que ninguna pierna rota puede impedir que yo sea tu bastón.
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